
P R O Y E C T O
Mi cocina, tu casa
La cocina hiló mi forma de comprender
la tierra,
se encargó de amarrar mis miedos, de revolver: las juntas.
Se me coló como el humo tejiendo de memoria
el pasto recién cortado, el olor a aperos, a cilantro fresco.
Soltó su fuerza mientras amasaba, y en el fuego de la historia, se hizo bijao y achiote, comino y cerdo.
La cocina es mi proyecto de vida, la comprensión del
lugar al que
pertenezco,
que me permite en sus cocciones desenterrar mis intereses más profundos, que saca de la olla de mis afectos en un
baile de currulao,
una forma de gritar, de oír, el orgullo de pertenecer a las razas que me cantan por dentro, y que en el medio de las cordilleras, oyen la tierra que toco.
La cocina es mi proyecto de vida, la comprensión del
lugar al que
pertenezco,
que me permite en sus cocciones desenterrar mis intereses más profundos, que saca de la olla de mis afectos en un
baile de currulao,
una forma de gritar, de oír, el orgullo de pertenecer a las razas que me cantan por dentro, y que en el medio de las cordilleras, oyen la tierra que toco.
En ella nombro mis ojos zarcos, la mirada nasa de mis ancestros, y el sentir del maíz en una selva que al igual que el manglar,
teje
la geografía del suroccidente colombiano, como un golpe de campana en una chalupa de barro, como unos bulgaos hechiceros que me papean las decisiones tomadas.
En ella nombro mis ojos zarcos, la mirada nasa de mis ancestros, y el sentir del maíz en una selva que al igual que el manglar,
teje
la geografía del suroccidente colombiano, como un golpe de campana en una chalupa de barro, como unos bulgaos hechiceros que me papean las decisiones tomadas.
Saberme mestiza no sólo en mi origen sino en mi lenguaje, hace que la visión de los aceites, las palabras, los ríos y la roca, tengan una coherencia en mi cuerpo que se deja tocar con lo inminente y vuelca sus palabras en una sartén caliente que humea tránsito.
Pero es también mi cuerpo zíngaro hecho de otras tierras que componen de una forma visceral las especias que uso, la forma que tengo de mirarlas en mis recuerdos y en mis mezclas.
Saberme mestiza no sólo en mi origen sino en mi lenguaje, hace que la visión de los aceites, las palabras, los ríos y la roca, tengan una coherencia en mi cuerpo que se deja tocar con lo inminente y vuelca sus palabras en una sartén caliente que humea tránsito.
Pero es también mi cuerpo zíngaro hecho de otras tierras que componen de una forma visceral las especias que uso, la forma que tengo de mirarlas en mis recuerdos y en mis mezclas.
viaje.
viaje.

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